Bruce Nauman, California,1941.



sábado, 24 de mayo de 2008

RELEER FURTIVAMENTE





Alguna vez,más adelante,volveremos a leer todos los libros que no encontramos tiempo para releer desde que los leímos por primera vez, aunque lo deseemos:El maestro y MargaritaPetersburgo, Viaje al fin de la noche,  Los Virreyes,  La Marcha Radetzky,  Elegía,  autobiografías diversas, Los demonios,  ParadisoPedro Páramo,  Pasaje a la IndiaHuckleberry Finn...y  tantos.Debería haber un apartado en las estanterías con el rótulo: "Libros imprescindibles para releer en riguroso orden"y emprender la tarea de forma ordenada y a plena luz del día, sin malas conciencias, con determinación y coraje, como un deber.Pero son sueños...utopías caseras que deshace rápidamente la realidad.


                                            Flores de Aciano



Porque la realidad es que se está agobiado por la lista  en espera  de los libros que todavía no se han leído y se desean leer y que si se fuera realista y moderadamente fatalista, sabríamos que se renueva continuamente y existirá siempre. El problema de la relectura sólo tiene un remedio: poner en marcha la astucia, el casi engaño, la añagaza, la autotrampa, para lectores impenitentes con las defensas bajas. Disculpas, coartadas, es el único método práctico que se puede encontrar, después de llevar el problema siempre encima como un enjambre de abejas inofensivas pero pesadas.

 Se encuentra la imagen de un campo de maíz con acianos. ¡Acianos! y se recuerda  la primera vez que se oyó el nmbre de esa flor. Fue en Una habitación con vistas, de E.M.Forster y no  quedó más remedio que releer la novela. Pero misterios de la traducción, en el libro no hay acianos,sólo  violetas. Y entonces se recuerda  la película de la novela hecha por James Ivory y al revisarla  allí están esas preciosas flores azules, que se han convertido en un símbolo de la relectura furtiva aunque fueran una pista falsa.

Hay que aprovechar cualquier ocasión. Furtivamente. No hay que hacerse ilusiones, la lista de espera de libros sin leer es como la de la Sanidad en el Estado de Bienestar, para siempre, y al lector apasionado no le queda más remedio que convertirse en un relector furtivo.




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