Bruce Nauman, California,1941.



viernes, 2 de abril de 2010

Italo Calvino & (Tarufo Inagachi) / La luna en el bolsillo

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Italo Calvino es un fabulador cuya poesía está basada en  un complejo sistema mental: inventar formas de mirar lo real conocido y lo real inesperado o posible   y transformar las sensaciones y percepciones obtenidas en textos tersos y profundos.

En  "Colección de arena", reúne colaboraciones en la prensa italiana,y afina la mirada de observador sensible; la IV y última parte del libro,  La forma del tiempo, contiene textos dedicados a Japón, México e Irán,en los que  une brevedad y brillantez . La luna corre tras la luna, concentra la belleza de sus grandes novelas y ensayos, en un mínimo relato unido a otros ,igualmente memorables, de un viaje a Japón realizado en 1976.

Templo Ryoanji,Kioto, jardín zen, ideado en el siglo XV. Mide 25 por 10 m y responde a intuiciones de la visión de los monjes budistas buscando una imagen de belleza y armonía capaz de generar concentración y serenidad. Las proporciones, 25/10, se acercan mucho, si no lo son de hecho, al número áureo occidental, lo que pudiera suponer que para el hombre,(y hay más ejemplos como los patios Nazaríes de la Alhambra de Granada y otros...), -sin distinción de culturas-, ciertas proporciones, las mismas para todos, resultarían especialmente armónicas .



El Pabellón de Plata,s.XV.(ampliar) Fue construido como lugar de descanso dentro del complejo palaciego de la familia Ashikaga que gobernaron el Japón como shogunes durante más de dos siglos, (1338-1573) en los cuales floreció el budismo zen.

Es propio de los jardines zen tener un espacio seco (formado por rocas, piedras rastrilladas y algunas plantas) y otro húmedo (con lago, fuente, o riachuelo...rocas y vegetación); se busca en su disposición multiplicar sensaciones y percepciones y crear efectos de serenidad y armonía; es la belleza de una naturaleza transformada por la filosofía y la sensibilidad sabiamente depurada.
monje budista-jardinero zen (ampliar)


                LA LUNA EN EL BOLSILLO

"Hay en los jardines zen de Kioto una arena blanca de grano grueso, casi un guijarral, que tiene la virtud de reflejar los rayos de luna.En el templo Ryoanji esta arena, rastrillada por los monjes en rectos surcos paralelos o en círculos concéntricos, forma un pequeño jardín en torno a cinco grupos irregulares de rocas bajas. En el templo del Pabellón de Plata, en cambio, la arena forma un montículo redondeado, aislado, en tronco de cono, y se ensancha en una superficie rastrillada en ondas regulares. Más allá se extiende un movido jardín de arbustos y árboles, alrededor de un lago de aspecto rústico.En las noches de luna llena todo el jardín está iluminado por el centelleo plateado de la arena. Visité el Palacio de Plata solamente de día, y con lluvia; pero aquel guijarral blanco veteado de agua parecía restituir la luz lunar almacenada; una especie de semejanza especular con la fuente de aquella luz parecía custodiada por aquellas formas que afloraban en la blancura, por aquel volcán empapado como una esponja, bajo la trayectoria de las gotas que bajaban rectas como rayos de luna, sobre las trazas rectas del rastrillo que un monje dibuja cada mañana."
"El amor por la luna se desdobla a menudo en amor por su reflejo, como subrayando en la luz reflejada la vocación por los juegos de espejos. De las cuatro casas de té de la villa Katsura de Kioto, del siglo XVI, una para cada estación, expuestas de modo diferente y caracterizadas por paisajes diferentes, la casa otoñal está situada de manera que se ve la luna en el momento en que despunta y se goza de su reflejo en el lago Esta fascinación de lo duplicado, propio de la imagen lunar, es probablemente el origen del poema de un curioso poeta de la primera vanguardia del Novecientos en Japón, Tarufo Inagachi. Aun en traducción literal, este poema parecería hacernos intuir (como en un reflejo, justamente) algo de su resorte fantástico. Se titula "La luna en el bolsillo".

"Una noche la luna camina por la calle llevándose a sí misma en el bolsillo. En la cuesta se le desata el lazo de un zapato. La luna se inclina para atarse el zapato y se le cae del bolsillo la luna, que echa a rodar veloz por la calle asfaltada y mojada por una lluvia repentina. La luna corre tras la luna, pero la distancia aumenta por la aceleración de la gravedad de la luna que rueda. Y la luna se pierde a sí misma en la niebla azul, allá en el fondo de la cuesta."



Italo CALVINO.: Colección de Arena. Siruela.