Bruce Nauman, California,1941.



viernes, 18 de julio de 2008

ROBERTO BOLAÑO :TERCERA Y ÚLTIMA PARTE DE LAS DOS ENTREVISTAS REALIZADAS EN 1998 Y 2003








P.: ¿Ha sufrido mucho por amor?
R.: La primera vez, mucho, después aprendí a tomarme las cosas con algo más de humor.

P.: ¿Y por odio?
R.: Aunque suene un poco pretencioso, nunca he odiado a nadie. al menos estoy seguro deser incapaz de un odio sostenido. Y si el odio no es sostenido, no es odio,¿no?[-]

P.: ¿Qué siente cuando hay críticos como Darío Osses que considera que usted es el escritor latinoamericno con más futuro?
R.: Debe ser una broma. Yo soy el escritor latinoamericano con menos futuro. Eso sí, soy de los que tienen más pasado, que al cabo es lo único que cuenta.





P.: ¿Qué cosas le aburren?
R.: El discurso vacío de la izquierda. EEl discurso vacío de la derecha ya lo doy por sentado.

P.: ¿Qué cosas le divierten?
R.: Ver jugar a mi hija Alexandra. Desayunar en un bar al lado del mar y comerme un croissant leyendo el periódico. La literatura de Borges. La literatura de Bioy. La literatura de Bustos Domenecq. Hacer el amor.[-]

P.:¿Cómo ve el paraíso?
R.: Como Venecia, espero, un lugar lleno de italianas e italianos. Un sitio que se usa y se desgasta y que sabe que nada perdura, ni el paraíso, y que eso al fín y al cabo no importa.

P.: ¿Y el infierno?
R.: Como Ciudad Juárez, que es nuestra maldición y nuestro espejo, el espejo desasosegado de nuestras frustraciones y de nuestra infame interpretación de la libertad y de nuestros deseos.

P.:¿Cuándo supo que estaba gravemmente enfermo?
R.: En el 92

P.:¿Qué cosas de su carácter cambió la enfermedad?
R.: Ninguna. Supe que no era inmoprtal, lo cual alos 38 años, ya iba siendo hora de que lo supiera.

P.: ¿Qué cosas desea hacer antes de morir?
R.: Ninguna en especial. Bueno, preferiría no morirme, claro. Pero tarde o temprano la distinguida dama llega, el problema es que a veces no es una dama ni mucho menos es distinguida, sino más bien, como dice Nicanor Parra en un poema, es una puta caliente, que es algo que hace dar diente con diente al más pintado.

P.: ¿Con quién le gustaría encontrarse en el más allá?
R.: No creo en el más allá. Si existiera, qué sorpresa. Me matricularía de inmediato en algún curso que estuviera dando Pascal.

P.: ¿Pensó alguna vez en suicidarse?
R.:Por supuesto. En alguna ocasión sobreviví precisamnete porque sabía cómo suicidarme si las cosas empeoraban.[-]

P.:¿Usted ve su obra como suelen verla sus lectores y críticos: arriba de todo Los detectives salvajes, y luego todo lo demás?.
R.: La única novela de la que no me avergüenzo es Amberes, tal vez porque sigue siendo ininteligible. Las malas críticas que ha recibido son mis medallas ganadas en combate, no en escaramuzas con fuego simulado. El resto de mi "obra", pues bueno, no está mal, son novelas entretenidas, el tiempo dirá si hay algo más. Por ahora me dan dinero, se traducen, me sirven para hacer amigos que son muy generosos y simpáticos, puedo vivir, y bastante bien, de la literatura, así que quejarse sería más bien gratuito y desagradecido. Pero la verdad es que no les concedo mucha importancia a mis libros. Estoy mucho más interesado en los libros de los demás.[-]

P.: ¿Cuáles son los cinco libros que marcaron su vida?
R.: Mis cinco libros en realidad son cinco mil. Menciono éstos sólo a manera de punta de lanza o embajada aviesa: El Quijote, de Cervantes. Moby Dick, de Melville. La Obra Completa de Borges. Rayuela, de Cortázar. La conjura de los necios, de Kennedy Toole. Pero también debería citar: Nadja, de Bretón. Las cartas de Jacques Vaché. Todo Ubú, de Jarry. La vida instrucciones de uso, de Perec. El castillo y El proceso de Kafka. los aforismos de Lichtenberg. El Tractatus, de Wittgenstein. La invención de Morel, de Bioy Casares. El satiricón, de Petronio. La Hisrtoria de Roma, de Tito Livio. Los Pensamientos de Pascal.[-]
P.: ¿Extraña algo de su vida en México?
R.: Mi juventud y las caminatas interminables con Mario Santiago.

P.: ¿A qué escritor mexicano admira profundamente?
R.: A muchos. De mi generación admiro a Sada, cuyo proyecto de escritura me parece el más arriesgado, a Villoro, a Carmen Boullosa, entre los más jóvenes me interesa mucho lo que hacen Alvaro Enrigue y Mauricio Montiel, o Volpi e Ignacio Padilla. Sigo leyendo a Sergio Pitol, que cada día escribe mejor. Y a Carlos Monsiváis, el cual, según me contó Villoro, motejó como Pol Pit a Taibo 2 ó 3 (o 4), lo que me parece un hallazgo poético. Pol Pit, ¿es perfecto, no? Monsiváis sigue con las uñas aceradas. También me gusta mucho lo que hace Sergio González Rodriguez.

P.: ¿El mundo tiene remedio?
R.: El mundo está vivo y nada vivo tiene remedio y ésa es nuestra suerte.[-]

P.:¿Qué sentimientos le despierta la palabra póstumo?
R.: Suena a nombre de gladiador romano. Un gladiador invicto. O al menos eso quiere creeer el pobre Póstumo para darse valor.

P.:¿Qué opina de quienes opinan que usted ganará el Premio Nobel?
R.:Estoy seguro, querida Maristain, de que no lo ganaré, como también estoy seguro de que algún atorrante de mi generación sí que lo ganará y ni siquiera me mencionará de pasada en su discurso de Estocolmo.

P
.: ¿Cuando ha sido más feliz?
R.: Yo he sido feliz casi todos los días de mi vida, al menos durante un ratito, incluso en las circunstancias más adversas.[-]

P.: ¿Confiesa que ha vivido?
R.: Bueno, sigo vivo, sigo leyendo, sigo escribiendo y viendo películas, y como les dijo Arturo Prat a sus suicidas de la Esmeralda, mientras yo viva, esta bandera no se arriará.



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