Bruce Nauman, California,1941.



miércoles, 18 de junio de 2008

"CECI N'EST PAS UNE PIPE" PERO ESTO SÍ ES UNA LIEBRE

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1.- En 1928 René Magritte, el  pintor surrealista belga, pintó una pipa con la leyenda: "Ceci n'est pas une pipe".
La  pintura era un aviso para los que creen  que el único fin de la pintura es imitar la exactitud de las apariencias y también  una advertencia de que el arte crea su propia realidad, una realidad nueva que sólo existe porque el artista  la crea.
Pero se puede retroceder quinientos  años cuando otro  pintor pretendió que  el objeto representado equivaliera  a la vida.Era  Albert Durero y para ello pintó una  liebre como si pensara :Esto sí es una liebre.




Detalle de la pupila en que se refleja la ventana.












Durero representaba a los animales con la verdad del zoólogo y la belleza de un gran pintor. Era un  dibujante capaz de mantener la












exactitud botánica y la gracia frágil de las  hierbas y lirios silvestres.




























2.-  ALBERTO DURERO, Nuremberg 1471-1528, es el gran pintor  del Renacimiento alemán- al que pertenecen otros importantes artistas como Matthias Grünewald, Hans Holbein y Lucas Cranach-.

Dibujante, grabador y pintor; su pasión por el conocimiento y la teoría artística, la geometría, las proporciones y los procesos químicos de los colores o de los ácidos, su interés por la Naturaleza y el valor que daba a la razón le convirtieron, además, en un Humanista.

Pertenecía a la tradición pictórica centroeuropea, provinciana respecto a los dos centros del momento: Flandes en el Norte, --que llevaba a sus límites la pintura del gótico final-- y en el Sur, Italia que renovaba el arte europeo con el Renacimiento.

De la Escuela Flamenca (que buscaba  la  representación exacta de los objetos  con la facilidad que permitía la técnica del  óleo y la  aplicación  de veladuras,  tomó la exactitud en la representación cuando le convino; pero sintió que al Sur, en Italia, estaba el gran arte: la severidad, el rigor y la monumentalidad aprendidas de la Antigüedad.

Y pensaba en el Sur mientras estudiaba los grabados de Mantegna difundidos por la reciente imprenta.Viajó a Italia en 1494 al año siguiente de haber pintado su autorretrato del Louvre. El estilo de sus autorretratos siguientes será distinto. Durante el segundo viaje permaneció en Italia entre 1505 y 1507.

Es célebre por sus grabados (La Melancolía, El Caballero y la Muerte y el Diablo que tanto fascinaba a Sciascia...),sus retratos y autorretratos, la pintura religiosa, los dibujos, algunos paisajes, su capacidad de representar las plantas con la verdad del botánico y la belleza del gran artista, o el mundo animal con la verdad del zoólogo, del arte y de la vida.

Una  curiosidad inmensa le hace viajar a contemplar fenómenos extraordinarios (una ballena que ha varado en las costas flamencas) o encargar  información directa,  a comerciantes de Nuremberg destacados en Lisboa, del célebre rinoceronte que llega desde la India con el que el rey de Portugal quiere obsequiar al papa, de la familia Medici,  León X...

Fue un dibujante prodigioso con una línea segura, llena de energía pero también flexible, dúctil, orgánica, capaz de expresar el temblor de lo vivo. Como Leonardo su contemporáneo, que también aprendió algo de Flandes, tuvo una gran capacidad  para expresar con el pincel lo minucioso, en sus pinturas de plantas o animales.

LA LIEBRE, del Albertina de Viena sigue sorprendiendo. Al contrario que la pipa de Magritte, donde el pintor belga  avisa de la diferencia entre realidad y representación para hacer entender que son dos mundos distintos y dos realidades, la liebre de Durero  habla sólo de la realidad de la representación, tan real en sí misma y de cómo imagen y vida pueden confundirse, y fusionarse ... aparentemente.

La liebre no  mira al espectador , pero tiene en cuenta su presencia. Se percibe una leve tensión. Está en reposo pero no confiada. Es tan real que se puede hundir la mano en su piel leonada y deslizarla suavemente hacia atrás donde sombrean los azules, y se sabe   que si se hiciera, se sentiría palpitar bajo la palma que acaricia.

Casi imperceptiblemente husmea con el hocico y los bigotes y mantiene las orejas alertas, las afiladas uñas extendidas ; está en un interior  y en la pupila se refleja la  ventana y con ello Durero  repite, es real. No es la exactitud de matriz flamenca lo que fascina, ni siquiera la increible belleza obtenida, es la vida mantenida para siempre dentro de ella lo que una y otra vez  sorprende de esta pequeña obra maestra. Lleva mas de quinientos años haciendo sentir lo mismo a quien la contempla.

Esta acuarela y aguada sólo mide 21,5 x 22,6 cm.
Está firmada con el anagrama de Durero, la A del nombre cobijando la D del apellido y fechada en 1502 y se sabe que DURERO estaba en Nuremberg.


Dos artistas, dos épocas, dos propósitos del arte. En tiempos de Durero primaba  como objetivo artístico plasmar la exactitud o la verdad de las apariencias. En tiempos de Magritte el objetivo  es otro: el artista ha comprendido que su obra  crea otra realidad y que lo representado se parezca o no a las apariencias es secundario.


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