Bruce Nauman, California,1941.



lunes, 27 de octubre de 2008

DANILO KIS, ALGUIEN A QUIEN CONOCER /I

Este texto   de  Danilo Kis  forma parte de Penas precoces (1969);"el cuaderno de un niño extraordinariamente sensible",en palabras del autor.
En la escritura de este  yugoslavo de origen judío parece que se ha colocado la realidad bajo un microscopio de tantos aumentos que, formas, colores, aromas, sonidos, estallan y se disuelven en sensaciones, emociones, sentimientos, retazos de melancolía, ternura, leves sonrisas...poesía de la mejor.
Es la impresión que se saca de la lectura, por ejemplo, de EL POGROM, , p.22  y sólo adquiere sentido cuando se lee otra vez, como si lo leído estuviera demasiado cerca y hubiera que alejarlo para recuperar la totalidad. Y cuando se encuentra  la distancia adecuada se recuerda  una frase de  Kis: "la realidad es aquello que no se ve a simple vista".
Danilo Kis (1935-1989), considerado por la crítica internacional un genio literario, nació en Servia y tuvo una vida corta e intensa.Su padre murió en Auschwitz en 1944 y él vivió en la  infancia la masacre de judíos servios por los fascistas húngaros.Logró trasladarse a Francia donde vivió varios años y en 1983 fue nombrado Caballero de las Artes y las Letras. En su obra destaca Una tumba para Boris Davidovich,(1976), también publicada por Acantilado. Murió el 15 de octubre de 1989.


CUANDO SE LEE POR PRIMERA VEZ A DANILO KIS NO SE PUEDE EVITAR PREGUNTARSE: ¿CÓMO NO LO HE CONOCIDO ANTES? ¿CÓMO NADIE ME HABLÓ DE ÉL? O ¿CÓMO NO LE RECONOCÍ CUANDO OÍ SU NOMBRE?

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              UNA SERENATA PARA ANA

"Oí un clamor debajo de la ventana y pensé que habían venido a matar a mi padre.Entonces el violín disolvió la duda y me libero de mi miedo. El que tocaba debajo de nuestra ventana no era ningún virtuoso pero, sin duda, estaba enamorado de mi hermana Ana. El violín sonaba casi como una voz humana, Alguien, enamorado hasta las orejas de las estrellas de mi hermana Ana, cantaba tímidamente  haciendo un esfuerzo por dar a su voz la máxima profundidad y virilidad posibles. Sin embargo, ese canto parecía un susurro:

Por qué el Señor habrá creado el amor...

Por qué las noches...


Entonces Ana encontró por fin las cerillas, y yo la vi bañada de esa luz, como en un sueño, de pie detrás de la cortina, vestida de blanco. Cuando volvió y se acostó otra vez, oí a mi madre decir emocionada, con tono casi proverbial:
"Ana, recuerda esto siempre. Cuando alguien te toca una serenata, hay que encender una cerilla. Es una noble señal de atención."
Tranquilizado por la voz de mi madre, volví a sumirme en el sueño como en un bosque de olores, como en un prado verde.
Por la mañana encontramos en la ventana una ramita con una flor de manzano, semejante a una corona de plata, y dos o tres llameantes rosas rojas. E incluso antes de que (al día siguiente, en el colegio) la señora Rigo nos preguntara:"¿Quién fue el asno que anoche pisoteó mi jardín?", ya esa mañana yo había reconocido, por el olor, las flores del jardín de la señora Rigo, porque yo era el encargado de atar sus rosales y de recortar sus lilos.
No quise decir que, a juzgar por su voz, ese asno que pastaba rosales no podía ser otro que el joven señor Fuks, el zapatero, secretamente enamorado de mi hermana Ana.
Dime Ana, ¿me lo he inventado todo?
(Las flores y los olores)."



          continuación:   DANILO KIS, alguien a quien conocer II

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