Bruce Nauman, California,1941.



miércoles, 13 de abril de 2016

Garabatos y monigotes/ Jean Dubuffet una vocación tardía




Asistir a una exposición de Jean Dubuffet (Le Havre, 1901-París, 1985) es sumergirse en un mar de garabatos y monigotes muy alejados de lo que la tradición occidental consideraba belleza y asombrarse de cómo  unos objetos en principio estrafalarios, y grotescos  pueden liberar una energía sutil que atraviesa y conmociona.
                             
Todo en este artista francés es inusual: alguien dedicado profesionalmente al comercio de vinos por tradición familiar encuentra tardíamente en el arte su verdadera vocación y es capaz de imaginar  - instalado en una evolución permanente- obras   extravagantes que crean su propia belleza, y explorar  caminos nuevos que  - junto con Picasso-,  le convierten en uno de los mayores descubridores de recursos plásticos del siglo XX. 
Gillo Dorfles el crítico de arte y filósofo italiano  le considera  una de las figuras más  originales  de la segunda  mitad del siglo, un gran creador, capaz de hallar en la convergencia  entre lo figurativo y lo abstracto un nuevo horizonte artístico.Hoy  goza de un reconocimiento internacional que no se hubiera podido predecir tras la primera exposición de 1944.
Se le ha comparado a Klee,por el vivo uso de la línea y su capacidad para la invención  pero es un Klee menos refinado y decadente, más vital.  
Fue prácticamente autodidacta. Al terminar el Liceo clásico asistió seis meses a la academia Julian en París y  esa fue  toda su formación académica. Volvió a la actividad  familiar  y en 1933 retornó  a la pintura pero la  abandona en  1937 para volver, de nuevo, al negocio de vinos. En 1942 inicia una carrera artística definitiva,convirtiéndose en un artista heterodoxo que según André Breton trabajaba con el estado salvaje de la mirada.
                                      Doble autorretrato con bombín, aguada sobre papel, 1936
             
Fue pintor y escultor; le interesaron  la literatura y la música y en Biografía  a paso de carga deja unas interesantes memorias,  breves e intensas.
Rechaza el arte que hacen en la posguerra  conformistas abstractos y postsurrealistas, carente de espontaneidad y fuerza y trata de romper el marco de la pintura tradicional buscando inspiración  en  las obras marginales de  niños y   enfermos mentales. A esta producción la llamó Art Brut, - "arte espontáneo"- porque  el impulso artístico pretende haber sido plasmado sin elaborar. 
En 1944 hará su primera exposición en la Galerie René Drouin de Plaza Vendôme,"muy comentada por la prensa en vehementes artículos a favor y en contra.Hubo un buen número de compradores pero también furiosos vituperios." (p.50, de Biografía a paso de carga             

                 
  y
"Había tomado partido por las obras efímeras, rechazando toda preocupación por su conservación.[...] Se me ocurrió la idea de unos retratos con parecido secreto, chamánicos, que empecé a hacer a todas las personas de mi entorno y me tendrían ocupado un año entero.Antonin Artaud, al que veía a menudo, fue uno de aquellos a los que hice retratos."p.54
                                       Dubuffet,  Antonin Artaud, 1947
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Tres viajes al Sahara entre 1947 y 49 le abren nuevos caminos y le lleva a lo que califica de "paisajes mentales". Estaba cambiando las reglas del juego sobre lo que fuera belleza mostrando que  en lo que se considera fealdad puede  encontrarse un carácter especial capaz de interrogar y conmover. 


Lo supuestamente feo lo hace inquietantemente hermoso como los Corps de Dames, - titulo provocador- tan alejados de cualquier desnudo femenino de toda la historia del arte,y que pueden remitir a las más arcaicas de las venus prehistóricas; o las estilizadas ,-y sin embargo monumentales-, vacas que en medio de la exposición relucen como si emitieran luz y  parecen llegar atravesando el tiempo desde Lascaux.
                                
En 1962 comienza la etapa de  L'Hourlope: unos dibujos a bolígrafo, ejecutados mecánicamente, (automáticamente?) mientras hablaba por teléfono, dan origen al ciclo; inventa  un lenguaje entre figurativo y abstracto, de imágenes que fluyen sin cesar y colores " bic" donde como en toda su obra subyace la deformación  expresionista y la libertad dadaísta. 
En Biografía a paso de carga  recrea  con ironía y escondida ternura el mundo de una infancia burguesa de provincias que arranca con la descripción del pequeño salón en la planta baja ,"con artesonado en el techo y paredes enteladas provisto de algunas sillas colocadas en círculo y numerosas figurillas y jarroncitos" donde su madre recibía a antiguas compañeras del internado una vez a la semana para hacer labor y charlar.Habla de  su trabajo,de técnicas, y materiales,de las estancia en el  Sahara, de exposiciones, de la llegada a América de sus obras y de él mismo... Y transmite credibilidad cuando recuerda su idea de no hacer  arte para el mercado, de haber querido permanecer marginal ...
"Arrumbaba toda aspiración a hacer carrera y cualquier preocupación por su mérito, aspiraba solamente a que me sirviera como distracción de diletante.[...] Cuestionaba todos los valores y la creación artística me parecía que no necesitaba de esa destreza que me había esforzado tanto en adquirir.[...] Por primera vez me dí carta blanca  para pintar con absoluta libertad y ligereza[...] experimentando en todos los sentidos  e incluso preferentemente en contra del sentido común".p.45
"Durante todo el invierno de 1943-44 estuve ocupado, en los talleres de Mourlot, en litografías de tema diverso antes de preparar una serie para ilustrar los poemas de Guillevic sobre los muros."p.48 
"Mi pasión por los muros, como la de las raspaduras y desconchones arrastraban mis dibujos a la estela de los graffiti."p.50 
                                         
                                     Cuatro árboles , 1972, Nueva York.
 La altura del monumento es de 12 metros. El público neoyorquino lo ha acogido con simpatía, como ilustra el hecho  de que jamás ha sido objeto de graffitis ni de daños."p.108 
Llega a la tercera dimensión con  esculturas realizadas en poliestireno de blanco deslumbrante, fácil de esculpir con calor, y construye artefactos  monumentales.     
   Resultado de imagen de dUBUFFET ARQUITECTURAS
Emplea materiales no convencionales entonces (arenas, cantos, asfalto, betún, yeso...),mezclas insólitas (pintura lacada y al óleo, materiales groseros y refinados, colores sombrios y luminosos ...) y trabaja en profundidad las superficies con métodos sofisticados que van desde incisiones primarias tipo graffiti a tratamientos sutiles y refinados de la materia pictórica y el color que producen chispas en el contraste con lo primitivo y grotesco de las figuras y acumula en la obra imperceptibles matices que llegan hasta el espectador como sensaciones que le atrapan.  
Dubuffet permanece como un revulsivo contra el conformismo ,y sus obras, una vez que se ha estado entre ellas, quedan en la memoria en un diálogo sin fin dilatando más y más las formas de percibir y sentir.













Jean Dubuffet, Biografía a paso de carga, Editorial Síntesis

jueves, 4 de febrero de 2016

JOAN MIRÓ y su pintura según OCTAVIO PAZ



                       

                                               

FÁBULA DE JOAN MIRÓ


Octavio Paz



El azul estaba inmovilizado entre el rojo y el negro.
El viento iba y venía por la página del llano, encendía pequeñas fogatas, se revolcaba en la ceniza,
salía con la cara tiznada gritando por las esquinas, el viento iba y venía abriendo y cerrando puertas y ventanas,
iba y venía por los crepusculares corredores del cráneo,
el viento con mala letra y las manos manchadas de tinta
escribía y borraba lo que había escrito sobre la pared del día.
El sol no era sino el presentimiento del color amarillo,
una insinuación de plumas, el grifo futuro del gallo.
La nieve se había extraviado, el mar había perdido el habla,
era un rumor errante, unas vocales en busca de una palabra.
                              

                                    Resultado de imagen para joan miró Estrellas y galaxias

El azul estaba inmovilizado, nadie lo miraba, nadie lo oía:
el rojo era un ciego, el negro un sordomudo.
El viento iba y venía preguntando ¿por dónde anda Joan Miró?
Estaba ahí desde el principio pero el viento no lo veía:
inmovilizado entre el azul y el rojo, el negro y el amarillo,
Miró era una mirada transparente, una mirada de siete manos.
Siete manos en forma de orejas para oír a los siete colores,
Siete manos en forma de pies para subir los siete escalones el arco iris,
siete manos en forma de raíces para estar en todas partes y a la vez en Barcelona.


Miró era una mirada de siete manos
Con la primera mano golpeaba el tambor de la luna,
con la segunda sembraba pájaros en el jardín del viento,
con la tercera agitaba el cubilete de las constelaciones,
con la cuarta escribía la leyenda de los siglos de los caracoles,
con la quinta plantaba islas en el pecho del verde,
con la sexta hacía una mujer mezclando noche y agua, música y electricidad,
con la séptima borraba todo lo que había hecho y comenzaba de nuevo.
                             

                            Joan Miró. Swallow/Love.


El rojo abrió los ojos, el negro dijo algo incomprensible y el azul se levantó.
Ninguno de los tres podía creer lo que veía:
¿eran ocho gavilanes o eran ocho paraguas?
Los ocho abrieron las alas, se echaron a volar y desaparecieron por un vidrio roto.
Miró empezó a quemar sus telas.
Ardían los leones y las arañas, las mujeres y las estrellas,
el cielo se pobló de triángulos , esferas, discos, hexaedros en llamas,
el fuego consumió enteramente a la granjera planetaria plantada en el centro del espacio,
del montón de cenizas brotaron mariposas, peces voladores, roncos fonógrafos, 
pero entre los agujeros de los cuadros chamuscados
volvían el espacio azul y la raya de la golondrina,
el follaje de nubes y el bastón florido:
era la primavera que insistía, insistía con ademanes verdes.
Ante tanta obstinación luminosa Miró se rascó la cabeza con su quinta mano,
murmurando para sí mismo: Trabajo como un jardinero.


¿Jardín de piedras o de barcas? ¿Jardín de poleas o de bailarinas?
El azul, el negro y el rojo corrían por los prados,
las estrellas andaban desnudas pero las frioleras colinas se habían metido debajo de las sábanas,
había volcanes portátiles y fuegos de artificio a domicilio.
Las dos señoritas que guardaban la entrada a la puerta de las percepciones, Geometría y Perspectiva,
se habían ido a tomar el fresco del brazo de Miró, cantando Une étoile caresse le sein d' une negresse.

                            Resultado de imagen para Miro etoile une caresse


El viento dio la vuelta a la página del llano, alzó la cara y dijo ¿pero dónde anda Joan Miró?
Estaba ahí desde el principio y el viento no lo veía:
Miró era una mirada transparente por donde entraban y salían atareados abecedarios.
No eran letras las que entraban y salían por los túneles del ojo:
eran cosas vivas que se juntaban y se dividían, se abrazaban y se mordían y se dispersaban,
corrían por toda la página de hileras animadas y multicolores, tenían cuernos y rabos,
unas estaban cubiertas de escamas, otras de plumas, otras andaban en cueros,
y las palabras que formaban eran palpables, audibles y comestibles pero impronunciables:
no eran letras sino sensaciones, no eran sensaciones, sino transfiguraciones.

¿Y todo eso para qué? Para trazar una línea en la celda de un solitario,

para iluminar con un girasol la cabeza de luna del campesino,
para recibir a la noche que viene con personajes azules y pájaros de fiesta,
para saludar a la muerte con una salva de geranios,
para decirle buenos días al que llega sin jamás preguntarle de dónde viene y a dónde va,
para recordar que la cascada es una muchacha que baja las escaleras muerta de risa,
para ver al sol y a sus planetas meciéndose en el trapecio del horizonte, para aprender
a mirar y para que las cosas nos miren y entren y salgan por nuestras miradas,
abecedarios vivientes que echan raíces, suben, florecen, estallan, vuelan, se disipan, caen.

Las miradas son semillas, mirar es sembrar, Miró trabaja como un jardinero

y con sus siete manos traza incansable -círculo y rabo, ¡oh! y ¡ah!-
la gran exclamación con que todos los días comienza el mundo.
                            

                                                    Carta de  Octavio Paz  a Miró en 1974

martes, 1 de diciembre de 2015

Oratorio de Navidad 2015






Joseph Brodsky (Leningrado 1940- Nueva York 1996),  salió  de la Unión Soviética en 1972 y terminó viviendo  en EE.UU. Murió en Nueva York pero quiso ser  enterrado en Venecia, en  San Michele. En 1987 fue  Premio Nobel de Literatura-En Poemas de Navidad, editado por Visor, mantiene un  largo dialogo con Peter Vailal y en él recuerda:
PV:El primer poema de Navidad incluido en sus libros es de 1962, "Canción de Navidad", con una dedicación al poeta ruso Yevgueni Rein. 
JB:Siempre. desde que me puse a escribir poemas en serio (más o menos en serio), he intentado escribir un poema en cada Navidad: una especie de felicitación de cumpleaños. Algunas veces he perdido la oportunidad: ¡qué se le va a hacer!. Una cosa u otra se interpuso en mi camino. 
                                   
                                               Aniballe Carracci, Huída a Egipto, 1603, ól/lz, 122 x 230. Galleria Doria Pamphilli, Roma.

A pesar de la temprana fecha -1603- el Barroco pictórico ya está definido. Caravaggio,  morirá en 1610 a los 39 años y un año antes  Annibale Carracci a los 49. Dos artistas distintos y prácticamente contemporáneos pero la familia Carracci representan un idealismo clasicista distinto del naturalismo radical y el  intenso claroscuro  de Caravaggio. Esta Huída a Egipto de 2,30 m. de base y rematada en luneto, le fue encargada a Annibale por el cardenal Aldobrandini para su palacio familiar en Roma, el Doria Pamphili, donde todavía detiene, -y retiene-, al visitante por la armoniosa belleza del paisaje, el desamparo de las figuras evangélicas y la luz  recién amanecida que se difunde suave, sin dramatismo, Sólo el barquero con  teatral movimiento de brazos  parece recordar  - a pesar de la serenidad y el equilibrio del paisaje -, que se está en la  otra variedad  del Barroco, 

  CANCIÓN DE NAVIDAD
                                           A Yevgueni Rein, con afecto

Flota en una pena inexplicable,
entre inmensidades de ladrillo,
una barquita nocturna ,siempre encendida,
por el jardín de Alejandro;
farolito en la noche solitario,
como una rosa amarilla,
sobre las cabezas de sus enamorados, 
bajo los pies de quienes pasan.
[...]
Flota en los ojos la noche fría;
tiemblan copos de nieve en el vagón;
viento helado, viento pálido
ceñirá rojas palmas de las manos,
y se vierte miel de luces de ocaso
y huele a mazapán dulce,
y la Nochebuena trae un pastel nocturno
sobre su cabeza.

Sobre una ola azul oscuro,
en el mar de la ciudad,
flota tu Año Nuevo en una pena inexplicable;
como si la vida empezara de nuevo,
como si hubiera luz y gloria,
un día feliz con pan de sobra,
como si la vida fuera a la derecha,
después de haber oscilado hacia la izquierda. 1962




HUIDA A EGIPTO

...no se sabe de dónde surgió el guía.

En el desierto, elegido del cielo para el milagro
por su semejanza, pasaron la noche
y alumbraron la hoguera. En la cueva
que cubría la nieve, sin presentir su destino,
dormía el niño en la aureola dorada
de sus cabellos que, en un instante,
se acostumbraron a irradiar su luz -
no sólo entonces y en aquel lugar de tez oscura,
sino, en verdad, por todo el mundo, como la estrella,
mientras exista la tierra: por doquier.
                                                                                         25 de diciembre de 1988


25.XII.1993

¿Qué hace falta para un milagro? A una zamarra de pastor,
un granito de ayer y una pizca de hoy
y mañana, añádeles a ojo
un trocito de espacio y una miga de cielo.

Y el milagro se hará. Porque los milagros
gravitan en torno a la tierra y guardan
nuestras direcciones. Y tanto es su afán por encontrarnos
que incluso en el desierto dan con quien lo habita.

Y, si dejas tu casa, al despedirte,
enciende la estrella de cuatro velas
para que ilumine el mundo vacío, y te siga
con su mirada por los siglos de los siglos.
                                                                 1993




Hendel, El Mesías , Aleluya



Joseph Brodsky, Poemas de Navidad, Visor, 2006

domingo, 13 de septiembre de 2015

Rufino Tamayo pintor






Rufino Tamayo (Oaxaca, 1899-México DF, 1991)

La fuerza plástica de Rufino Tamayo el artista mexicano y universal, se mantiene viva. Tamayo  permanece como   el pintor  de talento que  supo asimilar los modos de las vanguardias  -cubismo y surrealismo ,especialmente- sin renunciar a la hondura de sus  raíces mexicanas.  Octavio Paz y Sergio Pitol, se han acercado  al sentido profundo de sus formas primordiales de color alucinado y misterio inasible.

,
Obras tempranas: Niño en azul, 1928                                   Bañistas, 1930

- De Octavio Paz  puede decirse lo que  él  escribiera de Baudelaire en Los privilegios de la vista : "no es menos leído por sus poemas que por sus reflexiones sobre pintura; tampoco es fácil olvidar que le debemos varios ensayos memorables..."  El  ensayista, poeta y  crítico de arte que sigue siendo  Paz -y no sólo en el ámbito del español-, definió con exactitud  la brecha abierta por la pintura, refinada y salvaje de   Rufino Tamayo como se le reveló en París en 1946: 

"Mi aprendizaje fue también un desaprendizaje. Nunca me gustó Mondrian pero en él aprendí el arte del despojamiento. Poco a poco tiré por la ventana la mayoría de mis creencias y dogmas artísticos. Me dí cuenta de que la modernidad no es la novedad y que , para ser realmente moderno, tenía que regresar al comienzo del comienzo. Un encuentro afortunado confirmó mis ideas: en esos días conocí a Rufino Tamayo y a Olga su mujer. Los había visto fugazmente en México, unos años antes, pero sólo entonces puden tratarlos de verdad.Ante su pintura percibí, clara e inmediatamente que Tamayo había abierto una brecha. Se había hecho la misma pregunta que yo me había hecho y y la había contestado con aquellos cuadros a un tiempo refinados y salvajes. ¿Qué decían? Yo traduje sus formas primordiales y sus colores exaltados a esta fórmula: la conquista de la modernidad se resuelve en la exploración del subsuelo de México. No el subsuelo histórico y anecdótico de los muralistas y los escritores realistas sino el subsuelo psíquico. Mito y realidad: la modernidad  era la antigüedad más antigua. Pero no era una antigüedad cronológica, no estaba en el tiempo de antes, sino en el ahora mismo, dentro de cada uno de nosotros".p.36 
Octavio Paz, Los privilegios de la vista I,Galaxia Gutenberg, 1992

 Obras a  partir de los años 50

 El día y la Noche, 1954






              Retrato de  Olga, 1964



"Eclipse total", de Rufino Tamayo

Sergio Pitol, en El Tercer personaje escribe  sobre autores, lecturas, personajes literarios, y experiencias personales y pone una especial emoción en los textos dedicados a José Emilio Pacheco y Rufino Tamayo  .

A pesar de la brevedad , -249 pp-, El tercer personaje  no se acaba nunca. Una y otra vez se vuelve a sus páginas para releer y repensar   lo escrito, de forma lúcida y tan personal, sobre Cervantes, Shakespeare, Fuentes, Pérez Galdós, Pacheco, Monterroso -  sobre Chéjov-...o sobre los cercanos  pintores,  Soriano y Tamayo...

         En  TAMAYO : 
   
   A mediados o finales de 1967, cuando trabajaba como agregado cultural en la embajada de México en la ciudad de Belgrado, fui comisionado a organizar una gran exposición de Rufino Tamayo en Yugoslavia. De más está decir que por todas partes, en galerías, cafés, teatros, en las reuniones en casas de amigos, aparecían ya algunos signos de lo que apenas unos meses más tarde desembocaría en la sacudida que fue el año 1968. En medio de un clima cada vez más enrarecido, el color de Tamayo fue una descarga que sirvió para revitalizar fibras que entonces  creía ya definitivamente adormecidas. Reviso mis diarios de ese periodo y redescubro el estupor  que la pintura de ese genial pintor me produjo. Reproduzco, a manera de homenaje, un fragmento de lo escrito  hace más de cuarenta años:
   En estos días grises por falta de sol, desgastados por la lluvia, faltos de atractivo, la mayor alegría ha sido la visita constante a la exposición de Tamayo en el Museo de arte Moderno.
   La inauguración fue un éxito. Todo el who is who de Belgrado estaba presente, propiciando un clima de verdadero entusiasmo.
   Llegar por la noche, que es el día de Belgrado, y caminar por las salas donde penden estos cuadros es como sentir un poco el descubrimiento del color, la increíble riqueza, la felicidad de incorporar todos estos tonos sensuales y dramáticos a nuestra retina, a nuestra piel.
   Como afirma Cardoza y Aragón, el único lenguaje que puede transmitirnos algo es el de la poesía. Sólo en los textos poéticos de Octavio Paz que preceden al catálogo puede encontrarse algo parecido.
   Porque la de Tamayo es una pintura que descansa fundamentalmente en el color, en la preparación y distribución de los volúmenes cromáticos. La paleta que lo hizo famoso, el solferino, el sandía, el azul añil, colores de decoración de pulquerías, de papel cortado, adquiere en Tamayo una vibración extraordinaria, y se ha visto enriquecida por una incesante incorporación de tonos nuevos con los que siempre logra la sorpresa cromática.                                  Este predominio del color parece ser lo que ordena el tema, aquello que decide la elección de las figuras y concreta su sentido. No se puede decir que los motivos sean un mero pretexto, una pura anécdota, están íntima y entrañablemente ligados.
   El color tiene la extraordinaria fuerza de hacernos sentir los cincuenta años de experimentación pictórica del artista, su inmersión en un mundo elemental, rico, donde los tonosaparecieran en una plenitud que nada tiene de preconcebido, de ejercicio intelectual.
   Los temas de Tamayo son recurrentes. Hay una continuidad de los objetos en sus telas. El hombre en primer lugar ; la pareja como motivo de plenitud; muy rara vez aparecen más de dos personajes en el mismo óleo, parejas de niños, parejas de amantes, el hombre y su sombra, la sombra y su sombra, algunos pájaros, guitarras, frutas. En un principio, los cuadros de Tamayo evidenciaban un deseo de composición. Sobre el lienzo vacío, en un afán de superar y ordenar  el caos de la Naturaleza, se agrupaban las figuras, cabezas de mujeres, frutas, sombreros, guitarras, ramos de flores, trazados con una simetría que no se alejaba mucho del último Cézanne o de las naturalezas muertas de Braque por las que el artista ha sentido siempre especial fascinación.
   Luego -el periodo dramático- las figuras se mueven extrañamente, aspirando al infinito, tendiendo los brazos a los astros, a un cielo siempre hermoso e inalcanzable que parece burlarse de los vanos intentos del hombre por aprehenderlo. [...]
    En esta última exposición de Tamayo, parece el pìntor haber vuelto a sus orígenes, al de las composiciones, pero es la vuelta desde los abismos. Orfeo ha descendido al infierno y ha vuelto al mundo de los vivos. No ansía ya el más allá. Su visión de lo que hay más abajo le ha permitido ver con nuevos ojos y redescubrir la belleza de lo que le rodea."[...]

Sergio PITOL, El tercer personaje.Anagrama, 2014