Bruce Nauman, California,1941.



viernes, 12 de diciembre de 2014

W.H.AUDEN presenta a MARIANNE MOORE





Sobre la gran poeta estadounidense Marianne Moore, escribe otro gran poeta,  el inglés Auden para, persuasivamente, animar a conquistar una poesía que desconcierta... al principio
"La primera vez que leí la  poesía de D.H.Lawrence no me gustó demasiado, aunque no me resultara difícil entenderla. Pero cuando en 1935 intenté leer los poemas de Marianne Moore, sencillamente no pude encontrarles ni pies ni cabeza. Para empezar no "oía" el verso. se pueden tener prejuicios contra el verso libre en cuanto tal, pero si está bien escrito , el oído percibe inmediatamente dónde acaba un verso y empieza el siguiente, pues cada verso representa una unidad sintáctica o una unidad de pensamiento.[...] Aunque no lograba entenderlo, me sentía atraído por aquel tono de voz, así que insistí; me alegro de haber perseverado, porque hoy en día existen muy pocos poetas que pueda leer con tanto placer"
W.H. AUDEN The Dyer's Hand and Others Essays. (en Marianne Moore, Pangolines, unicornios y otros poemas,Acantilado,2005)

Marianne Moore y W.H.Auden


POETRY
I, too, dislike it.
Reading it, however, with a perfect contemp for it, one discovers in
                        it, after all, a place for the genuine.


POESÍA/ A mí tampoco me gusta, pero al leerla con absoluto desprecio, descubrimos en ella, al fin y al cabo/sitio para lo auténtico.(Traducción, la mejor leída hasta hoy de Chema,en el Libro de Arena, 28 enero 2008)


NACHO CRIADO, (Jaén  1943- Madrid, 2010), Premio Nacional de Artes Plásticas 2009, estudió arquitectura en Madrid y sociología en Barcelona. Desde los años sesenta   centró su  investigación plástica en el  comportamiento de los materiales en relación con el espacio y la luz, acercándose al minimalismo y al arte povera. Desarrolló  un estilo propio dentro del arte conceptual creando  un lenguaje depurado y  cristalino, que convertía  ideas y conceptos en  obras de frágil geometría  e intensa carga poética.



THE PAST IS THE PRESENT

If external action is effete
and rhyme is outmoded,
I shall revert to you,
Habakkuk as when in a Bible class
the teacher was speaking of unrhymed verse.
He said-and I think I repeat his exact words-
"Hebrew poetry is prose
with a sort of beightened consciusness."Ecstasy affords
the occasion and expediency determines the form.


EL PASADO ES EL PRESENTE/ Si la acción externa es estéril/ y la rima está anticuada,/ volveré a ti,/ Habacuc, como cuando en clase de Biblia/ el profesor hablaba del verso sin rima./ Dijo -y creo que repito sus palabras exactas-:/"La poesía hebrea es prosa/ con una especie de conciencia exaltada" El éxtasis proporciona/ el tema y la conveniencia determina la forma.

 
A JELLYFISH


Visible, invisible,

a fluctuating charm
an amber-tinctured amethyst
inhabits it, your arm
approaches, and it opens
and it closes; you had meant
to catch it and it quivers;
you abndon your intent.



UNA MEDUSA/ Visible, invisible/ un hechizo fluctuante/ una amatista teñida de ámbar/ la habita, le acercas/ el brazo y se abre/ y se cierra; pretendías/ atraparla y se estremece; / abandonas el intento.


TO A CHAMELEON


Hid by the august foliage and fruit of the grape-vine

twine
your anatomy
round the pruned and polished stem,
Chameleon
Fire laid upon
an emerald as long as
the Dark King'massy
one,
could not snap the spectrum up for food as you have done.



A UN CAMALEÓN/ Oculto entre el augusto follaje y los frutos de la viña/ entretejes/ tu anatomía/ alrededor del mondo tallo pulido,/Camaleón./ Ni el fuego encendido/ sobre una esmeralda tan grande como/ aquella/ enorme del Rey Oscuro/podría arrebatar y devorar el espectro solar como tu has hecho.

I MAY, IMIGHT, I MUST


If you will tell me why the fen

appears impassable, I then
will tell you why I think that I
can get across it if I try.



PUEDO, PODRÍA, DEBO/ Si me dices por qué el pantano/ parece infranqueable, entonces te/ diré por qué pienso que/ puedo atravesarlo si lo intento.


O TO BE A DRAGON


If I, like Solomon...

could have my wish-

my wish...O to be a dragon,

a symbol of the power of Heaven- of silkworm
size or inmense; at times invisible.
Felicitous phenomenon!



¡AY, SER UN DRAGÓN!/ Sí, como Salomón...,/ yo pudiera cumplir mi deseo// -mi deseo...¡ay, ser un dragón!,símbolo del poder del cielo- del tamaño/ del gusano de seda o inmenso, invisible a veces,/ ¡Extraordinario fenómeno!




MERCIFULLY


I am hard to disgust,

but a pretentious poet can do it;
a person without a tap root; and
impercipience can do it; did it.

But why talk about it-

offset by Musica Antiqua's
"Legendary Performance"
of impassioned exactitude.

An elate tongue is music...

the plain truth -complex truth-
in which unnatural emphases,
"passi -on and "divis- i- on,"
sound natural. Play it all; do;
except in uproars of conversation.

Celestial refrain...My mind

hears it again. Without music
life is flat -hare existence.
Dirgelike David and Absalom. That.
Let it he that.



MISERICORDIOSAMENTE/ Resulta difícil desagradarme,/ pero un poeta pretencioso puede lograrlo;/ una persona sin raíz y/ la ineptitud pueden lograrlo; lo lograron.//Pero por qué hablar de ello/ si una "legendaria interpretación"/de apasionada precisión/ de Musica Antigua me recompensa.//Una lengua entusiasma es música.../ la pura verdad -compleja verdad-/ en la que al acento artificial,/ "pa-sion" y "di-vi-sí-on"/ suena natural. Jugáoslo todo; venga;/salvo en el tumulto de la conversación.//Celestial estribillo...Vuelvo a oírlo/ en mi cabeza. Sin música/ la vida es existencia puramente desafinada./ Como el canto fúnebre de David y Absalón. Eso/ que así sea.





THE FISH


wade

through black jade
Of the crow-blue mussel shells, one keeps
adjustung the ash heaps;
opening and shutting itself like

an

injured fan.
The barnacles which encrust the side
of the wave, cannot hide
there for the sumerged shafts of the

sun,

split like spun
glass, move themselves with spotlight swifness
into the crevices-
in an out, illuminating

the

turquoise sea
of bodies. The water drives a wedge
of iron through the iron edge
of the cliff; whereupon the stars,

pink

rice-grains, ink-
bespattered jelly-fish, crabs like green
lilies, and submarine
toadtools, slide each on the other.

All

external
marks of abuse are present on this
defiant edifice-
all the physical features of

ac-

cident-lack
of cornice, dynamite groves, burns, and
hatchet strokes, these things stand
out on it; the chasm side is

dead.

Repeated
evidence has proved that it can life
on what can not revive
its youth. The sea grows old in it.



LOS PECES/ cruzan/ vadeando el negro jade./ Entre las conchas de mejillón azul cuervo, una se queda/ componiendo los montones de ceniza,/ abriéndose y cerrándose como //un/ abanico herido./ Los percebes incrustados al borde/ de las olas no pueden ocultarse/ allí porque los sumergidos rayos del // sol,/se resquebrajan como lana/ de vidrio, se mueven con ligereza de proyector/ entre las grietas-/ dentro y fuera iluminado//el/ mar turquesa/ de cuerpos. El agua atraviesa una cuña/ de hierro por el borde de hierro/ del acantilado, sobre el que las estrellas,//rosados/ granos de arroz, medusas/ salpicadas de tinta, cangrejos como lirios/ verdes y hongos/ se deslizan unos sobre otros.// Todos/ los rasgos/ externos del abuso están presentes en este/ desafiante edificio, / todas las características físicas del //ac-/cidente :falta/ de cornisa, estrías de dinamita, quemaduras y/ golpes de destral, estas cosas se destacan/ en él, el abismo está// muerto./ La evidencia/ reiterada prueba que puede vivir/ a costa de lo que no revive/ su juventud. el mar envejece dentro de él.

WHEN I BUY PICTURES


or what is closer to the truth,
when I look at that  of which I may regard myself as the imaginary possessor
I fix upon what would give me pleasure in my average moments:
the satire upon curiosity in which no more is discernible
than the intensity of the mood;
or quite the opposite-the old thing, the medieval decorated hat-box,
in which there are hounds with waists disminishing like the waist of the hour-glass,
and deerand birds and seated people;[...]

CUANDO COMPRO CUADROS.-o, lo que es más exacto,/ cuando miro aquello de lo que puedo considerarme dueña imaginaria,/ elijo lo que en mi cotidianiedad podría darme gozo:/ la sátira de una curiosidad en la que solo se discierne/ la intensidad del estado anímico;/ o bien lo opuesto: el viejo objeto, la sombrerera medieval decorada/ con galgos de cintura estrecha como un reloj de arena,/ y ciervos y pájaros y gente sentada;[...]








THE MAGICIAN'S RETREAT


of moderate height,

(I have seen it)
cloudy but bright inside
like a moonstone,
while a yellow glow
from a shutter-crack shone,
and a blue glow from the lamppost
close to the front door.
It left nothing of the which to complain,
nothing more to obtain,
consummately plain.

A black tree mass rose at the back

almost touching the eaves
with the definiteness of Magritte,
was above all discreet.



EL REFUGIO DEL MAGO/ de moderada altura,/ (lo he visto)/ sombrío pero brillante por dentro/ como una piedra lunar,/ mientras un destello amarillo/ desde la grieta de una contraventana,/y un destello azul desde el farol/ junto a la puerta principal brillaban./ No daba pie a ninguna queja,/ no se podía pedir más, consumadamente sencillo.// La mole negra de un rosal en la parte de atrás,/ casi tocando los aleros/ con la exactitud de un Magritte,/ era ante todo discreta.


MARIANNE MOORE, Poesía completa, Lumen, 2010

Links relacionados
-Quinteto para César Vallejo 
-Tomas Tranströmer, "Alcanzar el mismo poema"
-"Proema", Octavio Paz

martes, 14 de octubre de 2014

Georges BRAQUE inventando EL CUBISMO

                                       
                              
                                                                                                
En 2013 se cumplieron 50 años de la muerte de Braque (1882-1963) y París  celebró una  retrospectiva de su obra.- La muestra,con más de 200 pinturas, se pudo visitar este verano en el Guggenheim de Bilbao. 

En la primera década del siglo XX, los cambios sociales producidos por la electricidad, la aviación, el psicoanálisis,la teoría de la relatividad...encontraban eco en la creación artística.En Viena, Trieste, Moscú...,Proust, Joyce, Schönberg, Stravinsky... ensayaban otras formas de hacer literatura y música.

Y en París Picasso y Braque dislocaban las formas y el espacio buscando una ruptura acorde con la percepción de la nueva realidad.

Los dos pintores partiendo de búsquedas plásticas postimpresionistas, especialmente de Cézanne,acabarían inventando el Cubismo, un tipo de representación que contradecía el modo de mirar y construir  una pintura considerado habitual en Occidente desde el Renacimiento.




Para Braque el Fauvismo del Salón de Otoño de 1905 fue una revelación.La autonomía del color respecto a la forma y el uso de intensos colores primarios y complementarios creaban una  explosión cromática  desconocida: "Matisse y Derain me han abierto el camino hacia a pintura", dijo entonces.

En 1907 Apollinaire  presentó Braque  a Picasso  que  daba por terminado su Periodo Rosa  y trabajaba en el gran lienzo  que sería Las señoritas de Aviñón .

Braque  entró a formar parte en Montmartre de el Groupe du Bateau-Lavoir. Allí estaban Picasso,Max Jacob, Marie Laurencin, Guillaume Apollinaire, Juan Gris, Erik Satie, Vlaminck, Gertrude Stein y su hermano Leo, y pronto Fernand Léger, Dalaunay, Marcel Duchamp, Francis Picabia...
                                                              
           
PICASSO, 1907, Las señoritas de Aviñón, ól/lz, 2,44 x 2,34

Picasso en Las señoritas de Aviñón  pintó cinco desnudos a escala mayor que el natural ocupando un espacio impreciso, sin perspectiva pero imponente.Era una imagen que desafíaba la sensibilidad habitual y podía, lejanamente, recordar una versión salvaje de las bañistas de Cézanne de las que Picasso poseía un ejemplar desde 1899. El pintor español trabajaba  hacía tiempo  con la idea cezanniana de que "todas las formas de la naturaleza se pueden reducir a la esfera, el cono y el cilindro"

El cuadro  escandalizó incluso a Matisse por su primitivismo feroz.
Pero el sosegado Braque , aunque sorprendido, pidió a Picasso volver a ver el lienzo. Entonces pintó el Grand Nu que era un corte radical  con su  pintura anterior y anotó: 
"El pintor no trata de reconstruir una anécdota, sino de construir un hecho pictórico"
Ese verano Braque se retiró a pintar a L'Estaque, cerca de Marsella, porque era un lugar preferido de Cézanne y pintó de manera distinta.Encajaba formas planas y geométricas atraídas hacia la superficie, negando la profundidad tradicional o distorsionándola. A Picasso le interesó la deriva de Braque y le siguió en las pinturas de Horta de Ebro-

El cuadro de Picasso no era todavía cubista, pero rompía con la representación tradicional destruyendo la profundidad ilusionista del plano.
                        
En los rostros de las figuras  quedaban huellas del arte negro africano, de las mujeres de Gauguin y  de la escultura Ibérica. El fondo creaba un  espacio irracional,impracticable como los de  El Greco.
                            
                                 Braque, Gran desnudo, 1907, ól/lz, 139 x 101



Braque, 1907, casas de LÉstaque                          Picasso, 1909,  Horta de Ebro
    El Cubismo fue el resultado de una obra "a la limón" entre Picasso y Braque. Aunque cada uno se atribuía el mérito inicial, los pasos seguidos muestran  que ambos contribuyeron decisivamente.
        "Las contribuciones individuales a la formación del estilo cubista son difíciles de desenredar, pero sería un error ver en Picasso una influencia dominante. Ciertos pasajes pintados por Braque en L'Estaque en el verano de 1908 son anuncios muy claros de los que pinto Picasso en Horta de Ebro en el verano de 1909 (compárese Casa de l'Estaque, 1908, de Braque, con Fábrica de Horta, 1909, de Picasso). Braque ha mantenido durante toda su carrera una integridad estilística que es una de las virtudes de las que Picasso no puede alardear y esta integridad data de la fase formativa del cubismo." Herbert Read
                                
                                             Picasso, 1911, Collage con rejilla y cuerda.


HACIA EL CUBISMO. 
La esencia de el Cubismo era utilizar una visión múltiple y simultánea de lo percibido.
Braque y Picasso buscaban plasmar en el lienzo -de forma simultánea- la visión múltiple aplicada a  objetos que son vistos en tres dimensiones en todas sus facetas, las que solo se obtienen cuando se les rodea e incluía por tanto el tiempo. El resultado eran imágenes planas, bidimensionales en un espacio que también huía de lo tridimensional.
Las primeras pinturas cubistas las expusieron en la galerís de  Kahnweiler en 1908. Cuando Braque y Picasso  al  nuevo modo de percepción  inventado añadieron el collage, abrieron caminos insospechados para el arte.  
El collage  
-los papiers collés de Braque o la rejilla de hule u otros materiales de Picasso y de ambos- pegados al lienzo, añadió otra dimensión de realidad a la realidad de la pintura. Era un artificio que añadía "realidad cruda" a lo pintado.Más tarde Dadá y el Surrelismo lo adoptaron por  su potencia expresiva  y explosiva y reapareció en la segunda mitad de siglo,en los movimientos neodadá,  pop, y conceptuales y quedó incorporado a las artes plásticas( pintura, escultura...) 
 Guillaume Apollinare  poeta crítico de arte y amigo, diferenció Cubismo analítico y Cubismo sintético. En el primero que se prolonga hasta 1913   las imágenes se descomponen en pequeños planos-faceta y crean superficies geometrizadas  difíciles de interpretar. A  partir de la incorporación del collage se inicia el  Cubismo sintético  que buscó un mayor acercamiento a la realidad visual aunque las perspectivas múltiples y la tendencia a la bidimensionalidad persistiesen. 
El Cubismo, como etapa de ruptura, duro de 1909 hasta  1914. Ese año estalló la Primera Guerra Mundial y muchos artistas tuvieron que incorporarse al frente.Algunos morirían o serían gravemente heridos como Braque licenciado e en 1916 tras larga convalecencia. 



                               

                                                                
                               Braque fauvista, hasta 1907
                                
                                          
                                                                     
                                  Braque /Cubismo analítico
                                                                                                         

                                        Braque/ Cubismo sintético
                                        
                                  
                                     
En 1917.- tras ser licenciado como combatiente regresa a París y se reúne  con sus amigos poetas y músicos,Gris, Satie...
Empieza un largo periodo en que Braque  sigue de lejos los pasos de Picasso. Pinta sobre todo naturalezas muertas.Profundiza en el tema pero ya no hace innovaciones radicales.El crítico Clement Greenberg  en Arte y cultura reflexiona  sobre ello:
"Nunca sabremos con certeza si hay que achacar o no a la guerra las grandes diferencias que observamos en la evolución posterior de Braque , o en la falta de evolución. Parece como si le hubiera abandonado la inventiva, y desde ese momento sigue con mayor o menor fidelidad la dirección que marca Picasso".[...]"Y sin embargo como explicar esos repentinos fogonazos de inventiva y profecía que se producen en ciertas obras alucinadas [...]de los primeros años cincuenta?"
                            
                             
                              

                              
                                            
                                
                                  

                                     
                                               
Años veinte. Canéforas -coincidiendo con un periodo clasicista de Picasso-  Pinta muchachas portadoras de frutos tomadas del mundo griego en las que armoniza formas de proporciones cubistas con la gravedad clásica. 

                             
                                                               
                                                   Años 30 Escenas de interior

                                     

                                     
                                     sombras de Matisse...
Mientras se recorren las salas, rodeados de "braques" que detienen a menudo se piensa como una posibilidad, si desde 1917 en términos generales Braque se dedico a hacer de el Cubismo,que había sido vanguardia radical, un clasicismo,en el sentido de lograr una pintura de plenitud, intemporal, con la calidad de la buena pintura antigua. 
El texto que el poeta y crìtico Apollinaire escribió para su primera exposición de  1908  en parte se puede aplicar a toda su trayectoria de artista, sobre todo ese "tiende con pasión a la belleza...":

"...He aquí a Georges Braque. Una vida admirable; tiende con pasión a la belleza y diríase que la alcanza sin dificultad. Sus composiciones poseen la armonía y la plenitud que uno espera; sus decorados atestiguan un gusto y una cultura garantizados por el instinto. Hallando en sí  mismo los elementos de los motivos sintéticos que representa, se ha convertidoe n un creador y nada debe a cuanto le rodea. Su espíritu ha provocado voluntariamente el crepúsculo de la realidad, y he aquí que un renacimiento universal se elabora plásticamente dentro y fuera de él"...Guillaume Apollinaire
                            
                                                          Braque, 1956
En su etapa final realizó éstilizadas imágenes de pájaros y paisajes con una marcada tendencia a la abstracción que hacen pensar en   "esos repentinos fogonazos de inventiva y profecía que se producen en ciertas obras alucinadas [...]de los primeros años cincuenta?" a que se refiere, con la autoridad que se le reconoce Clement Greenberg.







                            

domingo, 4 de mayo de 2014

"UNA VISIÓN DEL MUNDO" de John CHEEVER







La biografía  literaria de John Cheever se inicia con una leyenda: la expulsión del colegio de secundaria, -como un Holden Caulfield  avant la lettre- por confusos motivos, tal vez fumar...aunque no está claro. Con ello terminó su vida académica  y comenzó un aprendizaje de autodidacta del que se sentía orgulloso; también fue el inició de su vida literaria con el relato The Expelled (Expulsado), basado en los hechos y publicado en The New Republic en 1930.Pero su vida de narrador había empezado antes . Lo cuenta en la entrevista que le hizo The Paris Review en 1976:
"Solía contar historias. Fui a una escuela permisiva llamada Thayerland. Me encantaba contar historias, y si todos hacíamos los cálculos aritméticos -era una escuela muy pequeña -sólo éramos dieciocho o diecinueve estudiantes-, la profesora prometía que yo contaría una historia. Contaba historias por entregas. Era muy astuto por mi parte porque sabía que si no acababa la historia al terminarse el tiempo, que era una hora, entonces todos querrían escuchar el final la siguiente vez."

En los relatos consigue  una precisión geométrica compuesta de ingenio , talento ,  lirismo oculto y el escepticismo de quien cree, como buen expelled, que todos los paraísos están perdidos y para siempre.Es el estilo que le hizo uno de los autores preferidos de  The  New Yorker, la revista que haría proverbial la calidad de sus colaboradores literarios y que fue la primera en publicar, entre otros,  a Nabokov en Estados Unidos.

En  la entrevista de  The Paris Review Cheveer declaraba  sobre su forma de escribir: "No trabajo con tramas. Trabajo con la intuición, la percepción, los sueños, los conceptos".
    


                               
Escribo esto en otra casa al lado del mar, sobre una costa diferente. Las botellas de ginebra y de whisky han llenado de redondeles la mesa junto a la que estoy sentado. La luz es mortecina. En la pared hay una litografía en colores de un gatito con un sombrero floreado, vestido de seda y guantes blancos. El aire huele a moho, pero a mí me parece un olor agradable; reconfortante y sensual, como el agua de las sentinas o el del viento que viene del interior. La marea está alta, y el mar, bajo el acantilado, golpea tabiques y puertas y agita cadenas con tal violencia que la lámpara que tengo sobre la mesa se tambalea. Estoy solo, tratando de descansar después de una serie de acontecimientos que comenzaron un sábado por la tarde, mientras removía la tierra de mi jardín. Enterrada a cosa de medio metro de profundidad encontré una cajita redonda que podría haber contenido betún para los zapatos. conseguí abrirla con un cuchillo. Dentro había un pedazo de hule, y en su interior, una nota escrita en un trozo de papel pautado. Decía así:
Yo, Nils Jugstrum, juro que si no llego a ser miembro del club de campo de Gory Brook antes de cumplir los veinticinco años me ahorcaré.

   Veinte años antes aquella zona había sido tierra de labranza, e imaginé que el hijo de un granjero, viendo los campos de golf, había hecho aquella promesa y la había enterrado después. Me sentí conmovido, como me pasa siempre ante esos incompletos intentos de comunicación en los que damos rienda suelta a nuestros sentimientos más profundos. Era como si aquella nota, semejante a un impulso de amor romántico, me identificara más estrechamente con la tarde.
El cielo estaba azul y tenía una claridad musical. Yo acababa de cortar la hierba y el olor no se había desvanecido aún. Aquello me hizo pensar en los amplios horizontes de amor que se descubren cuando se es joven; en las promesas que se hacen en otros momentos. Al final de una carrera nos dejamos caer sobre la hierba junto a la pista de ceniza, jadeando, y el ardor con que abrazamos el césped del colegio encierra una promesa que habremos de mantener hasta el final de nuestros días., 
Mientras pensaba en cosas apacibles, me di cuenta de que las hormigas negras habían vencido a las rojas y estaban retirando los cadáveres del campo de batalla. Un petirrojo pasó volando, perseguido por dos grajos. El pato, junto al seto de grosellas, acechaba a un gorrión. Pasaron dos oropéndolas, picoteándose, y luego vi, a cosa de treinta centímetros de distancia de donde yo me encontraba, una víbora que estaba terminando de librarse de su oscura piel invernal. No sentía miedo, sino sobresalto por mi falta de preparación ante semejante posibilidad. Allí había un veneno mortífero, algo tan parte del universo como el agua que corría por el arroyo; pero hasta entonces no parecía haber encontrado cabida en  mis pensamientos. 
Volví a casa para coger la escopeta pero tuve la desgracia de tropezarme con uno de mis perros, la de más edad, a quien asustan las armas de fuego. Al ver la escopeta empezó a ladrar y a gemir, cruelmente dividida entre sus instintos y sus ansiedades. Sus ladridos atrajeron al otro perro, cazador por naturaleza, que bajó la escalera a saltos, dispuesto a rastrear un conejo o un pájaro. Y, seguido por los perros, uno ladrando alegremente, la otra horrorizada, volví al jardín al tiempo aún de ver cómo la víbora desaparecía entre las grietas de un muro de piedra.
   Después fui en coche hasta el pueblo, compré semillas para renovar el césped y a continuación me acerqué al supermercado de la carretera 27 para recoger unos brioches que había encargado mi mujer. Supongo que en los días que corren haría falta una cámara cinematográfica para dar idea del aspecto de un supermercado un sábado por la tarde. Nuestro idioma es un conjunto de tradiciones, el resultado de siglos de comunicación. Pero excepto de las pastas y de los pasteles, no había nada tradicional en el mostrador junto al que estuve esperando. Éramos seis o siete personas, detrás de un anciano que empuñaba una larga lista de comestibles, un auténtico rollo de pergamino. Mirando por encima del hombro, leí:
6 huevos
entremeses
   Me vio leer su documento y lo apretó contra el pecho, como un prudente jugador de cartas. De repente, la música de los altavoces pasó de una canción romántica a un chachachá, y la mujer que estaba a mi lado empezó a mover los hombros tímidamente y a dar unos pasos de danza.
   -¿Le gustaría bailar, señora? -le pregunté.
   Era una chica más bien fea, pero aceptó inmediatamente, y bailamos un par de minutos. Resultaba fácil darse cuenta de que le gustaba bailar, pero con una cara como la suya no debía de haber tenido demasiadas oportunidades. Después se sonrojó, se apartó de mi y se acercó a una vitrina, donde se dedicó a estudiar las tartas de crema. Sentí que habíamos dado un paso en la buena dirección, y cuando recogí los brioches y me puse en camino hacia casa estaba de excelente humor. 

                                                  
Un policía me detuvo en la esquina de Alewives Lane para que dejara pasar a un desfile. En primera posición venía una muchacha con botas altas y unos pantalones cortos que realzaban la perfección de sus muslos. Tenía una nariz enorme, llevaba un altísimo gorro de piel, y agitaba rítmicamente un bastón de aluminio. detrás venía otra muchacha, de muslos aún más perfectos y más amplios, que caminaba con la pelvis tan echada hacia adelante que su columna vertebral quedaba extrañamente curvada. Llevaba gafas bifocales y parecía que sacar la pelvis de aquella manera le molestaba mucho. Una banda formada por muchachos, con algún que otro ejecutante de cabellos grises, cerraba la comitiva, tocando The Ciassons Go Rolling Along. No llevaban banderas, ni parecían tener ningún propósito ni meta determinada, y todo resultaba terriblemente divertido. Fui riéndome durante el resto del camino hasta casa.
   Pero mi mujer estaba triste.
   -¿Qué te pasa, cariño? -le pregunté.
   -Nada; pero tengo otra vez la horrible impresión de ser un personaje en una comedia de televisión -dijo- .Quiero decir que soy una persona agradable, voy bien vestida, y mis hijos son guapos y simpáticos, pero me angustia la sensación de que sólo existo en blanco y negro, y de que cualquiera, con sólo usar el mando del televisor, puede hacerme desaparecer.
   A menudo mi mujer está triste porque su tristeza no es suficientemente intensa; se apena porque sus aflicciones no son insoportables. Se lamenta de que su pesar no sea lo bastante trágico, y cuando le digo que su pesar, por lo inadecuado de su pesar, puede significar un nuevo matiz en el espectro de las penas humanas, no se siente consolada.
Sí, es cierto que a veces pienso en dejarla. Podría prescindir de ella y de los niños sin demasiadas dificultades; podría pasar sin la compañía de mis amigos, pero no soy capaz de separarme de mi césped y de mi jardín; no puedo dejar las contraventanas del porche que yo mismo he reparado y pintado; no puedo renunciar al zigzagueante sendero de adoquines que yo mismo he construido entre la puerta lateral y la rosaleda; por eso, aunque mis cadenas estén hechas con grama y con pintura para interiores, me tendrán bien sujeto hasta el día de mi muerte.

                                                      
Pero en ese momento  agradecí a mi mujer lo que acababa de decir; le agradecí la afirmación de que las realidades más exteriores de su vida tenían la consistencia de los sueños. Las energías de la imaginación en libertad habían creado el supermercado, la víbora y la nota de la caja de betún. Comparados con estas cosas, mis ensueños más desaforados tenían la vulgaridad de las entradas dobles en un libro de contabilidad. Me agradaba pensar que nuestra vida normal tiene la consistencia de los sueños y que en nuestros sueños volvemos a encontrar las virtudes tradicionales. Al entrar en la casa me encontré a la asistenta fumando un cigarrillo egipcio que había robado y reconstruyendo las cartas rotas tiradas a la papelera.
   Aquella noche fuimos a cenar a Gory Brook. Consulté la lista de los socios para ver si encontraba algún Nils Jugstrum, pero no estaba allí, y me pregunté si se habría ahorcado. ¿Y con qué motivo? En el club de campo de Gory Brook todo seguía como siempre. Gracie Masters, la única hija de un empresario de pompas fúnebres con muchos millones, bailaba con Pinky Townsedd. Pinky estaba en libertad provisional., con una fianza de cincuenta mil dólares, acusado de manipular el mercado de valores.Cuando el juez fijó la fianza, Pinky se sacó los cincuenta mil dólares del bolsillo. Yo estuve bailando un rato con Millie Surcliffe. Las piezas que tocaba la orquesta eran Rain, Moonlight on the Ganges, When the red red robin comes bob bob bobbin'aleng, Five foot two, eyes of blue, Carolina in the morning y The Sheik of Araby. 
Parecía que estuviéramos bailando sobre la tumba de la cohesión social. Pero aunque la escena fuese decididamente revolucionaria, ¿dónde estaba el nuevo día, el mundo del futuro? Al reanudar su actuación la orquesta tocó Lena from Palesteena, I'm forever blowing bubbles, Lousville Lou, Samiles y The red robin una vez más. Esta última pieza nos hizo movernos de verdad, pero cuando la orquesta limpió la saliva de los instrumentos, comprobé que movían la cabeza con gestos de profunda desaprobación ante nuestras cabriolas. Millie volvió a su mesa, y yo me quedé de pie junto a la puerta, preguntándome por qué, cuando la gente abandona la pista de baile durante un descanso de la orquesta, mi corazón se acelera como cuando veo a los bañistas recoger sus cosas y abandonar la playa porque la sombra del acantilado se proyecta ya sobre el agua y la arena; preguntándome si mi corazón se acelera porque veo en ese apacible acto de marcharse las energías y el atolondramiento de la vida misma.
   El tiempo, me parece a mí, nos despoja brutalmente del privilegio de ser simples espectadores y, al final, la pareja que discute con voces destempladas en el vestíbulo del Grande Bretagne (de Atenas) en mal francés resultamos ser nosotros.Otras personas ocupan ahora nuestro sitio tras las palmeras enmacetadas, o en aquel tranquilo rincón del bar,y, al quedar al descubierto, buscamos inevitablemente a nuestro alrededor otras posibilidades de   observación. Lo que yo quería aislar no era, por tanto, una cadena de hechos, sino una esencia: algo así como esa indescifrable colisión de sucesos que puede llevar a la alegría o a la desesperación.Lo que yo quería conseguir que mis sueños, a pesar de la incoherencia del mundo, tuvieran legitimidad. Nada de esto influía, sin embargo sobre mi estado anímico, y bailé, bebí y conté chistes hasta la una, hora en que volvimos a casa.

                                                      
Encendí la televisión  y estaban dando un anuncio que, como muchas de las cosas que había visto aquel día, me pareció terriblemente divertido. Una joven, con acento de haberse educado en un internado, preguntaba:"¿Molesta usted al prójimo con el olor de las pieles húmedas? Una capa de martas cibelinas de cincuenta mil dólares, si se moja en un chaparrón, olerá peor que un perro de caza que ha estado persiguiendo a un zorro por un terreno pantanoso. Nada huele peor que un visón húmedo. Hasta una ligera niebla hace que las pieles de cordero, de zarigüeya, de civeta, de marte, y otras menos costosas y útiles huelan tan mal como una jaula de leones mal ventilada. Evítese malos ratos y preocupaciones con ligeras aplicaciones de Elixircol antes de usar sus pieles..."Aquella presentadora pertenecía al mundo de los sueños, y así se lo dije antes de apagar el televisor. Me quedé dormido a la luz de la luna y soñé con una isla. 
 Me acompañaban algunos hombres más, y parecía que habíamos llegado hasta allí en un barco de vela. Recuerdo el color bronceado de nuestra piel y que, al tocarme la mandíbula, advertí la presencia de una barba de tres o cuatro días.Estábamos en una isla del Pacífico. En la atmósfera había un olor a aceite rancio de cocinar, señal de que se trataba de la costa de China. Habíamos desembarcado a media tarde, y no parecía que tuviéramos muchas cosas que hacer. Vagabundeamos por las calles. Debía de haber habido tropas de ocupación o una base militar, porque muchos de los rótulos de los escaparates estaban escritos en algo que se asemejaba al inglés: "Ze corta pelo zepillo", rezaba un cartel en una barbería oriental. En muchas de las tiendas se veían imitaciones de whisky norteamericano, escrito con una curiosa ortografía: "Whiskky". 
Como no teníamos nada mejor que hacer, visitamos el museo local. Había arcos, anzuelos primitivos, máscaras y tambores. Al salir del museo entramos en un restaurante y pedimos de comer.Yo tenía dificultades con el idioma, pero me sorprendió descubrir que se trataba de dificultades muy concretas. Parecía como si lo hubiese estudiado antes de desembarcar. Recordé con toda claridad que había sido capaz de construir una frase completa cuando el camarero se acercó a nuestra mesa: "Porpozec ciebie nie prosze dorzanin albo zyolpocz ciwego", dije.El camarero sonrió y me felicitó y, cuando desperté, las palabras de aquel idioma hicieron que la isla soleada, su población  y su museo fueran algo real, vivo y permanente. Recordé con añoranza a sus tranquilos y cordiales nativos y el pausado ritmo de sus vidas.

                                                       

   El domingo transcurrió agradable y velozmente en una sucesión de fiestas, pero por la noche tuve otro sueño. Me hallaba en Nantucket, de pie junto al ventanal del dormitorio de la casa que hemos alquilado algunas veces.Estaba mirando hacia el sur, siguiendo la agradable curva de la playa. He visto playas mejores, más hermosas y más blancas, pero cuando tengo delante su arena amarilla y su curva peculiar, siempre me parece que si  contemplo la ensenada el tiempo suficiente acabará por revelarme algo. 
Había abundantes nubes en el cielo. El agua tenía un color grisacio. Era domingo, aunque no sabría decir cómo llegué a averiguarlo. Era tarde y oía un agradable ruido de platos que me llegaba desde el hotel, donde las familias disfrutaban con sus cenas dominicales en el viejo comedor de tablas machihembradas. Entonces vi una figura solitaria que atravesaba la playa. Parecía un sacerdote o un obispo. Llevaba báculo, mitra, capa pluvial, casulla, alba y sotana, como para celebrar una misa de pontifical. Sus ornamentos estaban ricamente bordados en oro, y de vez en cuando la brisa del mar los agitaba. Tenía el rostro totalmente afeitado. No se distinguían sus facciones a la escasa luz del atardecer. Me vio apoyado en la ventana, alzó la mano y me llamó:"Porpozec ciebie nie prosze dorzanin albo zyolpocz ciwego". Después apresuró el paso apoyándose sobre el báculo como si fuera un bastón, aunque sus pesados ornamentos no le permitieran avanzar demasiado de prisa. Cruzó frente a la ventana donde yo estaba y luego desapareció donde la curva del promontorio ocultaba la curva de la playa.
   Trabajé el lunes, y el martes a las cuatro de la mañana me desperté de un sueño en el que había estado jugando al fútbol americano y ganaba mi equipo. El marcador señalaba dieciocho a seis. Era un partido de domingo por la tarde, entre aficionados, en el jardín de alguien. Nuestras mujeres y nuestras hijas nos estaban mirando desde los laterales del del campo, donde había mesas, sillas y bebidas. La jugada de la victoria fue una carrera muy larga, y cuando marcamos el tanto, una chica rubia y alta llamada Helen Farmer se levantó y organizó una especie de coro para animarnos. 
           -Ra,ra,ra- decían-. " Porpozec ciebie nie prosze dorzanin albo zyolpocz ciwego."                    Ra,ra,ra.
                      Nada de eso me desconcertó. En cierta manera era lo que yo había querido. ¿No es el ansia de descubrir lo que hace invencible al hombre? La repetición de aquella frase tenía para mi todo el atractivo de un descubrimiento. El hecho de que yo jugara con el equipo vencedor hizo que me sintiera feliz y bajé a desayunar lleno de optimismo; pero nuestra cocina , desgraciadamente, también forma parte del país de los sueños. Con sus paredes lavables de color rosa, sus luces frías, su televisor empotrado (estaban diciendo unas oraciones) y sus plantas artificiales en macetas, hizo que sintiera nostalgia de mi sueño, y cuando mi mujer me ofreció el estilete y el blog mágico en el que apuntamos lo que queremos de desayuno, escribí:  " Porpozec ciebie nie prosze dorzanin albo zyolpocz ciwego." Ella se echó a reír y me preguntó qué significaba. Cuando repetí la misma frase -aquello parecía ser, en realidad, la única cosa que deseaba decir- empezó a llorar y me di cuenta, al observar la amargura de sus lágrimas, que me vendría bien una temporada de descanso. El doctor Howland me administró un sedante, y después de comer tomé el avión para Florida.      
                                                        
   Ahora ya es tarde. Bebo un vaso de leche y tomo una píldora para dormir. Sueño que veo una hermosa mujer arrodillada en un campo de trigo. Sus cabellos de color castaño claro son abundantes y su falda, amplia. Parece una ropa pasada de moda -una ropa de antes de mi época-,  y me pregunto cómo puedo conocer y sentir tanta ternura por una mujer vestida con ropa que podría haber usado mi abuela. Y sin embargo parece real, más real que Tamiami Trail, seis kilómetros al este, con sus Smorgoramas y sus puestos de Giganticburger; más real que las callejuelas de Sarasota. No le pregunto quién es. Sé lo que dirá. Pero ella sonríe y empieza a hablar antes de que pueda marcharme:" Porpozec ciebie...",comienza. 
En ese momento o bien me despierto desesperado, o me despierta el ruido de la lluvia sobre las palmeras. Pienso en los campesinos que, al oír la lluvia, estirarán los brazos doloridos y sonreirán, pensando en el agua que se derrama sobre sus lechugas y sus coles, su cebada y su avena, sus chirivías y su maíz. Pienso en los fontaneros que, al despertarlos la lluvia, sonreirán ante una visión del mundo en el que ya no queden desagües  atascados. Desagües en ángulo recto, desagües retorcidos, desagües sofocados por las raíces y llenos de orín, todos gorgotean y descargan sus aguas en el mar.
Pienso en que la lluvia despertará a alguna anciana que se pregunte si ha olvidado en el jardín su ejemplar de Dombey e hijo. ¿Quizá el chal? ¿Se acordó de tapar las sillas? Y sé que ruido de la lluvia despertará a alguna pareja de amantes y que ese ruido les parecerá parte de la fuerza que los ha arrojado al uno en brazos del otro. Entonces me incorporo en la cama y exclamo en voz alta, hablando conmigo mismo: "¡Valor! ¡Amor! ¡Virtud! ¡Compasión! ¡Esplendor! ¡Amabilidad! ¡Prudencia! ¡Belleza!" Las palabras parecen tener el color de la tierra, y mientras las recito siento que crece mi esperanza hasta quedar satisfecho y en paz con la noche.

Relacionado:
John CHEEVER, La Navidad es triste para los pobres 


John CHEEVER, Relatos 2, Emecé 2001 (traducción jaime zulaica)


domingo, 30 de marzo de 2014

OCTAVIO PAZ la mirada encendida/ 31 marzo 1914-2014



Las Guerras de PAZ, 31 marzo 2014




El lunes 31 de marzo se celebra  el Centenario de Octavio Paz   que en sus textos supo equilibrar pensamiento, sentimiento y emoción en una dimensión que hacen de él  un clásico y uno de los pensadores decisivos en lengua española. Poeta y ensayista , en su obra en prosa se encuentran inspirados  y estimulantes estudios sobre  arriesgadas obras del arte contemporáneo. En esta ocasión  un breve apunte sobre Chardin, el pintor francés del s. XVIII, sirve para   reflejar la  mirada sensible y sabia de Paz, -"el ojo que piensa"  y siente-, capaz de apreciar  la sutileza de las  imágenes y encontrar en ellas su genuino  sentido.
                     Frutas, jarro y vaso, 1726-28, ól/lz, 34 x 43 cm, National Gallery, Washington

Caja de tabaco, 1737, ól/lz, 32 x 40, m. Louvre.
Retrato de Auguste Gabriel Godefroy, 1738, ól/lz, 67 x 76

La Vuelta del Mercado, 1939, ól/lz, 47 x 38 cm, m.Louvre
                                     La Gobernanta, 1739, ól/lz, 47 x 38, National Gallery, Otawa
Muchacha con raqueta, 1740, ól/lz, 82 x 66, Uffizi, Florencia

                                   Naturaleza muerta con jarro de aceitunas , 1760, ól/lz, 71 x 98,  Louvre.
 Vaso de  Agua, 1760, ól/lz, 32 x 41, Pittsburgh
                                       Cesto de Melocotones, 1768, ól/lz, 32 x 30, M. del Louvre.

La Copa de Plata, 1768, ól/lz, 33 x 41, Louvre.
Autorretrato, 1771, pastel, 46 x 38, M. Louvre




                   Pintar con el corazón: J-B.S. Chardin

En las salas del Grand Palais de París se celebra en estos días una gran retrospectiva de Jean-Baptiste Simeón Chardin. La primera -dos siglos después de su muerte. Admirado por Diderot, desdeñado por David y los románticos, redescubierto por los Goncourt y exaltado por Proust, que le dedicó páginas no menos entusiastas y penetrantes que las de diderot, Chardin es el pintor por excelencia de la vie silencieuse. Sus temas son íntimos y humildes -el pescado muerto, la liebre, la cacerola, la jarra de aceitunas, la niña con la raqueta, el autorretrato con lentes y gorro- pero cada uno de sus cuadros nos revela que la realidad cotidiana es un mundo insólito, nunca visto. Chardin fue el primero (o uno de los primeros) que pintó a los objetos y a las personas como realidades visuales, independientemente de su rango, su función y su significación. Una cebolla no le parecía menos noble, pictóricamente, que una perla o una rosa. Por eso, observa Pierre Schneider: "Cézanne, Matisse,  y los cubistas reconocieron en él al primer pintor abstraccionista". En efecto, en la obra de Chardin se quiebra por primera vez la correspondencia entre pintura y tema. En esto reside su modernidad. Sin embargo, este precursor de la abstracción moderna fue siempre fiel al modelo: pintó lo que sus ojos veían y no, como Cézanne y sus descendientes, los arquetipos que están detrás de las apariencias, En un primer movimiento, Chardin salva al a pintura de su dependencia del objeto; en un segundo momento, la pintura le sirve para salvar al objeto, sea este un pedazo de pan o un pescado o un vaso de vino, o una mujer sellando una carta. El vaso es de vidrio corriente, el pez ha sido horriblemente despedazado, la mujer no es Fata Morgana sino nuestra vecina, pero Chardin transforma cada una de estas realidades en una verdadera epifanía. Sus cuadros son revelaciones, en el sentido religioso de la palabra. La estética de Chardin se sitúa en el extremo opuesto de la poética de Mallarmé. Para Mallarmé la poesía no se hacía con ideas sino con palabras: en cambio, Chardin le dijo a un pintor que se vanagloriaba del uso del color: "Pero ¿quién le dijo que se pinta con colores?". El otro asombrado repuso: "Entonces, ¿con qué?" y Chardin:"Nos servimos de colores pero pintamos con los sentimientos".
                                                                                                                 México, abril de 1979.




Octavio Paz, Los privilegios de la vista I, Obras completas, edición del autor, Círculo de Lectores, 1990