Bruce Nauman, California,1941.



jueves, 26 de junio de 2008

ULYSSES for ever.





Sylvia  BEACH y James JOYCE en la  SHAKESPEARE & COMPANY,en París.A la derecha un ejemplar de la primera edición de el  Ulysses, 1922.















JOYCE insistió en que la portada fuera azul, del azul de la bandera griega, y encontralo fue  un pequeño problema.Pero editar el Ulises supuso vencer   dificultades mayores que el entusiasmo y el arrojo de SYLVIA BEACH supo resolver. Así la editora y librera estadounidense entró en la Historia de la Literatura. 
"¿Podrías leer otra vez la parte donde Stephen imagina la vida fuera de Dublín?"

Esta viñeta del New Yorker es muy expresiva, pero no vale mil palabras.Por sí sola no tendría la misma fuerza para trasmitir el sarcasmo, la ironía, el humor y la ternura que le añaden las palabras del niño, formuladas con reflexiva seriedad, a un abatido padre-víctima al borde de la depresión.

El niño mega-precoz pronuncia su inconcebible frase con candor y una sabiduría desconcertante --de ambas son testigos el infantil osito que sostiene su mano y el "amenazador" dinosaurio de la mesilla de noche-- aunque la viñeta trate en el fondo otra historia: la  dificultad que supone leer el Ulises de Joyce.

Pero es una leyenda, su lectura está al alcance de cualquier buen lector que desee leerlo. Sólo habrá que tener en cuenta que como otras obras de arte complejas, y el Ulises es ambas cosas, no se entrega sin esfuerzo.Y que ese esfuerzo merece la pena hacerlo sobre todo si se suaviza con alguna estratagema a las que tan aficionado era el ingenioso Ulises/Odiseo.


CÓMO LEER DE UNA VEZ Y COMPLETO EL ULISES DE JOYCE DISFRUTANDO CON ELLO.
 Condiciones necesarias para lograr el objetivo:

a) Ser un buen lector:
Supone ser alguien que no lee para olvidar lo leído, sino para recordarlo porque cree que leer sirve para distraerse, para disfrutar, para ensanchar la vida, conocerse mejor a sí mismo y a los otros,aprender y hasta cobijarse en los malos momentos...Además un buen lector es capaz de aumentar de forma paulatina la complejidad de sus lecturas y/o de alternar lecturas de distinta complejidad.
b) Acumular curiosidad sobre el tema:
Reunir informaciones fragmentarias interesantes y anecdóticas. Acumular datos sueltos que van formando un estrato sobre autor, obra, época, otros autores, posibles escándalos ( en este caso) etc, etc etc., hasta ...rendirse POR LA CURIOSIDAD.

-Además puede ayudar:
* Haber leído las obras "fáciles" pero también maestras de Joyce: Retrato del artista adolescente, Dublineses...
* Leer la Odisea de Homero, porque aparte de su interés en sí misma, conserva importantes resonancias, aunque muy diluidas, en la obra de Joyce.
* Anotar, al menos mentalmente, los autores preferidos que muestran admiración por el Ulises por su libertad de escritura y pensamiento: Borges, Pound, Hemingway, Henry Roth..., cada uno sabe los suyos.
* Pensar que Ulises se publicó en 1922 y que con el tiempo que ha pasado la dificultad ya no será para tanto.
* Recordar que lo difícil de verdad de Joyce , lo ilegible, es Finnegan's Wake y que al lado de él cualquier obra es abordable.
* Internarse en el Ulises esperando encontrar un bosque enmarañado de palabras que forman frases, con o sin sentido aparente, pero que se van a encontrar hallazgos poéticos y conceptuales fulgurantes que van a  hacer seguir y seguir.
*Comprobar que el lenguaje es una llave, pero también una gran orquesta capaz de crear la mejor música y que con sus palabras se pueden levantar catedrales de poesía, reflexión, humor y conocimiento.


Y finalmente:
--Buscar una buena edición : con una buena traducción, y notas que allanen la lectura sin desvirtuarla ni entorpecerla.
--Leer despacio, como si fuera poesía, porque es a lo que más se parece, ¿un capítulo al día? depende: el Capítulo 15 tiene casi 200 páginas.
--Pero EMPEZAR, porque la curiosidad por las dificultades, por las situaciones cotidianas o increibles que pueden surgir, por las joyas lingüísticas, por las conexiones con Homero...y por las sincronías surrealistas avant la lettre  (Manifiesto Surrealista, 1924) van a arrastrar al lector hasta finalizar la empresa. Y todo ello con un creciente asombro e interés.



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